¿Puede la eficiencia energética y las energías renovables ser instrumentos efectivos para  resolver los problemas de pobreza energética en España?

En España, según el último informe presentado por Economics for Energy, hay 1,8 millones de familias se encuentran en situación de pobreza energética. Es decir son incapaces de pagar la cantidad suficiente de la energía para satisfacer las necesidades domésticas y/o tienen que destinar una parte excesiva de sus ingresos para pagar la factura energética de un hogar. Según este informe, en esta situación se encuentran casi un 10% de los hogares españoles, destacando que esta situación se ha triplicado en los últimos seis años.

Para paliar esta situación últimamente estamos oyendo voces que reclaman desde la gratuidad de los suministros para estos hogares hasta la subvención o fijación artificial de los precios, tal y como ocurrió en el año 2002 cuando se decidió indexar la factura eléctrica al IPC de tal manera, que según preveían la electricidad nunca subiría más de un 2% hasta el año 2010. La realidad fue que subió más del 80% en ese periodo. Actualmente la luz ha subido más de un 50% los últimos siete años y el del gas más de un 30%. Supongo que nadie pretendió esta situación y aunque son muchos los foros que lo explican, al final todo lleva a una explicación: “del futuro lo único que podemos saber con certeza es que el entorno cambiará”. En el año 2002 pocas eran las voces que avisaban sobre la crisis que se produciría a partir del año 2006, lo mismo que hace un par de años nadie aventuraría los cambios que se están produciendo en el panorama político. La enseñanza en general es que cualquier ligero desequilibrio del sistema puede provocar un cambio radical. ¿Alguien se acuerda cómo comenzó la primavera árabe en el año 2010?

Al final la realidad es que hay muchos hogares que no pueden pagar lo que gastan, y si bien está en pensar en el precio de suministro ¿no sería bueno pensar si es posible gastar menos? Y si pensamos en ambas cosas al mismo tiempo, ¿abaratar nuestra factura energética y controlar la demanda? Esto se llama sostenibilidad y tiene como mayor virtud que nos vendrá bien a nosotros y sobre todo, no pasaremos la pelota del problema a las generaciones futuras.

Francia ha dado recientemente un paso importante aprobando la llamada Ley de Transición Energética, una normativa que pretende cambiar su actual modelo energético fomentando el origen renovable de sus fuentes energéticas, la edificación de balance casi nulo y un transporte menos contaminante marcándose objetivos ciertamente ambiciosos. Y lo hace, siendo el país, por ejemplo que más energía nuclear tiene implantada solo superado por Estados Unidos y siendo éste uno de los factores que tradicionalmente han estado mitigando la dependencia energética intrínseca que tienen todos los países europeos y que es superior al 53%. Este cambio tal vez haya sido entre otras cosas, debido a que el anterior sistema, pese a ser mejor que el nuestro, no ha salvado a Francia de verse afectado igualmente por la pobreza energética de su población y que según Didier Chérel, Secretario del Observatorio Nacional de la Pobreza Energética de Francia, afecta a un 20% de los hogares franceses en mayor o menor medida.

Independientemente del signo político que veamos estas medidas, lo cierto es que a priori, suponen enfrentarse a una realidad y dar un paso hacia la reconversión de ciertos sectores alineándolos en la dirección de las políticas que la Unión Europea lleva intentando implantar desde el año 2002 para, entre otras cosas, luchar contra el cambio climático y buscar un modelo compatible que dejar a las próximas generaciones.

Aquí, si queremos, no hace falta llegar tan lejos. Simplemente cumpliendo las Directiva Europeas que nos aplican y que tanto nos cuesta transponer, muchos sectores se verían estimulados y posiblemente un nuevo modelo económico podría entrar en funcionamiento que sustituyera, por lo menos parcialmente, al que parece estamos condenados de nuevo, es decir al de construcción de grandes proyectos inmobiliarios al calor de fondos de inversión extranjeros.

En España más del 55% de las viviendas edificadas se construyeron antes de 1980 y casi el 21% tienen más de 50 años. Además casi el 58% del parque edificado se construyó antes de entrada en vigor en España con criterios mínimos de eficiencia energética (NBE-CT-79). Es este sector el que consume más del 17% de la energía primaria en España. Y hay que pensar lo que esta cantidad supone en nuestro déficit energético, que en el año 2014 se fijó en 38.071 millones de euros, es decir casi el 21% de todas nuestras compras internacionales.

Por tanto si combinamos la ecuación de una menor demanda mediante la rehabilitación energética del sector residencial, que según parece puede ofrecer interesantes oportunidades de mejora, e intentamos conseguir fuentes alternativas de energía producidas en nuestro propio territorio, tal vez podríamos encontrar un camino, que por una parte dinamice al sector de la construcción especializándolo tanto en un tipo de obra sostenible como en la rehabilitación energética, y de otra crear un sector de renovables sólido y sostenible con un sistema de primas que realmente cumplan la función de impulso de nuevas tecnologías y no sean meramente instrumentos de especulación financiera.

¿Y el dinero para todo esto? ¿Dónde está?

Puede que hay mucha gente que diga que el esfuerzo no merece la pena. Que cambiar el modelo de obra nueva por rehabilitación conlleva mucho dinero y poco resultado y que el desarrollo de las energías renovables ha sido las culpables del déficit tarifario.

El año pasado tuve la oportunidad de estar en un curso cuya temática era la eficiencia energética y la rehabilitación integral de edificios y prácticamente el consenso inicial fue que la idea, aun teniendo la lógica de los números, no era en la práctica factible por falta de recursos económicos y el bajo retorno de las inversiones. Tal vez el problema no sea este. Recuerdo el año pasado la conversación con el jefe del Dpto. Doméstico de edificios IDAE sobre el programa PAREER, el programa para la rehabilitación energética orientado al sector residencial y hotelero, y contaba que en el mes de mayo, pasados ya seis meses desde su puesta en marcha, se habían presentado 150 expedientes y de los 90 evaluados sólo uno cumplía los requisitos, así que los 125MM€ de los que consistía dicho programa seguían intactos. Esta situación ha hecho cambiar al Ministerio de opinión, y ha vuelto a poner en marcha recientemente un nuevo programa PAREER, llamado ahora PAREER-CRECE, en el que elimina la restricción de su objeto de aplicación. Es decir ahora ya es aplicable a cualquier tipo de edificio independientemente del uso. Supongo para curarse en salud. Es decir desde mayo  contamos con 200MM€ para estas actividades. Pensemos que desde la Unión Europea los fondos FEDER, ya desde el 2014 obligaron a destinar un 20% de su importe a proyectos de eficiencia energética y de desarrollo de energías renovables, lo que ha supuesto en la práctica para España casi 1.600MM€ para los próximos 5 años para estos fines. Al final puede que el problema sea otro. Leía no hace mucho que en el año 2013 los españoles gastaron 1.150MM€ en renovar sus teléfonos móviles, el doble que el año anterior. Aunque sea una extrapolación muy discutible parece que interesa más cambiar de móvil que mejorar la eficiencia de nuestras viviendas. Y la verdad es que si lo pensamos puede ser así.

¿Qué interés tiene la mejora de la envolvente de una vivienda, las ventanas o una nueva caldera más eficiente si pago lo mismo de IBI o mi recibo poco o nada se inmuta puesto que el peso de los términos fijos son muy superiores a los vinculados al consumo? Sin duda el desarrollo del nuevo 4G es más interesante. Por lo menos así lo piensan Apple, Samsung, LG o Sony…Dentro de lo malo esperemos que BQ, fabricante español, pueda algún día diversificar su negocio y orientarlo a la eficiencia energética y la sostenibilidad del sistema. Seguro que Apple y no a mucho tardar le dará una vuelta al tema…esperemos…

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